viernes, 25 de mayo de 2018

Natalia Ginzburg: Todos nuestros ayeres. Por Jorge Sanz Barajas

Ginzburg, Natalia: Todos nuestros ayeres. Lumen, Barcelona, 2016. 353 páginas. Traducción de Carmen Gaite. Comentario realizado por Jorge Sanz Barajas (Profesor de Literatura Española, Colegio “El Salvador” de Zaragoza. E-mail: jsanz@jesuitaszaragoza.es).

La épica de la vida cotidiana

Celebramos en 2016 el centenario de Natalia Ginzburg. Presagiábamos un repunte editorial importante, pero en ningún caso que el esfuerzo de la editorial Lumen por reeeditar varios de los mejores libros de la escritora italiana vivieran varias reediciones en este 2017. Natalia Ginzburg es una de las imprescindibles. Si usted quiere tirar del hilo del que pende buena parte de la mejor literatura actual, ese cabo tendrá sus iniciales. Hoy le recomendamos quizá su mejor novela, Todos nuestros ayeres, una espléndida narración sobre la segunda guerra mundial pero sin la guerra, un estudio sobre todo aquello que palpita antes del dolor extremo, sobre todo aquello que se presiente, sobre el miedo. 

Podríamos haber reseñado cualquiera de sus libros porque son excepcionales, pero hemos escogido esta novela porque la vida de la autora corre pareja a la de Anna, la protagonista, y sin embargo tiene la cautela de marcar una distancia suficiente para que el relato tiña de emoción la lectura sin enturbiar la prosa de exceso, retórica o afecto. La prosa de Ginzburg tiene la virtud de actuar como detergente natural contra el exceso de grasa narrativa; es a la prosa lo que Karmelo Iribarren es a la poesía: lija con tal suavidad las palabras hasta dejarlas en el hueso que luego no hay manera de leerlas en otra parte sin que te parezcan sucias. Hay autores cuyo estilo se adhiere y no hay modo de despegárselo (García Márquez, por ejemplo: tras su lectura, el ritmo de su prosa mancha todo lo que uno escribe), pero el de Ginzburg es especial: no hay manera de encontrarle los interruptores y los circuitos porque no los hay: escribe con una sencillez y una limpieza absolutas, pero su prosa tiene una profundidad abisal: ¿Cómo es posible escribir tan hondo con un lenguaje tan sencillo? Solo el arte sabe la respuesta. A ella le gustaba decir que ser la hermana pequeña le había privado de atenciones, así aprendió a aprovechar el poco tiempo que le dejaban en casa para contar las cosas importantes que le pasaban.

martes, 22 de mayo de 2018

Davide Caldirola y Antonio Torresin: Los verbos del sacerdote. Por Miguel Córdoba Salmerón

Caldirola, Davide; y Torresin, Antonio: Los verbos del sacerdote. Formas de estilo presbiteral. San Pablo, Madrid 2017, 240 páginas. Traducción de Ezequiel Verona Valdivieso. Comentario realizado por Miguel Córdoba Salmerón.

¿Quién es el sacerdote? ¿Qué siente? ¿Cómo vive? ¿Qué imagen tenemos de él? Estas son algunas de las preguntas que nos podríamos plantear, hoy en día, ante la figura del sacerdote. Una forma de vida, que en la sociedad contemporánea que tiende a la falta de compromisos duraderos, que es definida como líquida por su rapidez en los cambios, ve trasnochada, como la de un deshollinador, algo que ya no tiene valor. 

¿Qué hacen los dos autores de esta obra? Ellos, que son sacerdotes en la diócesis ambrosiana, nos proponen una visión sobre el sacerdocio. No desde una perspectiva teórica o espiritual, sino desde su propia experiencia del ejercicio del sacerdocio a lo largo de sus vidas, y de las muchas conversaciones con sus compañeros y amigos que les acompañan en su misión sacerdotal. 

¿Cómo conseguirán esto? ¿Cuál es el hilo conductor? La vida misma, la sencillez y la complejidad de ella. Es por ello que seleccionarán una serie de verbos que pueden dar expresión a sus experiencias más profundas en los ejercicios de su sacerdocio, experiencias cargadas del día a día, experiencias que no se viven en la soledad sino que siempre son en el compartir con el otro. De esa forma, podrán definir al sacerdote como aquel que «anuncia el Evangelio porque ama el tiempo en el que vive y lo ama con una inteligencia crítica y un corazón lleno de pasión. No huye ni del mundo ni de la Iglesia, sino que está en el mundo y en la Iglesia sin perder la agudeza de la mirada y la franqueza de la palabra y una profunda simpatía por los hombres a quienes trata, por confusos y fatigosos que puedan resultar los caminos» (p. 13). Por eso algunos de los verbos escogidos son, a modo de ejemplo: acoger, acompañar, celebrar, desburocratizar, escuchar, ralentizar, servir, visitar, conversión… 

Este libro, de fácil lectura, es recomendable para toda aquella persona que busca comprender mejor la figura del sacerdote, da igual que sea creyente o no, pues lo que se nos muestra, de forma sencilla, es una forma de vivir y sentir, una forma de estar y acompañar al otro, de ser intermediarios de algo que nos supera.

jueves, 17 de mayo de 2018

Monika Zgustova: Vestidas para un baile en la nieve. Por Fátima Uribarri Bilbao

Zgustova, Monika: Vestidas para un baile en la nieve. Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2017. 268 páginas. Comentario realizado por Fátima Uríbarri (Periodista. E-mail: fauribarri@gmail.com).

Por nada

Hay una escena de Un día en la vida de Ivan Denisovich especialmente impactante. Cuenta Solzhenitsyn que cuando los presos bajaban de los vagones de ganado en la gélida Siberia, los guardias les preguntaban uno a uno nombre y años de condena. Los hombres exhaustos, hambrientos, destrozados tras semanas de hambre y frío en los vagones respondían cabizbajos. Los guardianes chequeaban en sus libretas y la fila avanzaba triste.

Pero hubo un caso que a Solzhenitsin le llamó la atención. Uno de los condenados dio su nombre y los años de pena, 20. La mayoría estaban condenados a diez años. ¿Motivo de la condena?, preguntó el guardián. Por nada, respondió el preso. Imposible, le espetó el carcelero, por nada son diez años. Para ser condenado a trabajos forzados en el hielo no hacían falta motivos. Esa es una de las mayores perversidades del régimen de terror implantado en la Unión Soviética. Lo muestra muy bien Vestidas para un baile en la nieve, el testimonio sobrecogedor de nueve mujeres que lograron la proeza de sobrevivir a los campos del Gulag.

martes, 15 de mayo de 2018

Johann Baptist Metz: Memoria passionis. Por Juan Antonio Irazabal

Metz, Johann Baptist: Memoria passionis. Una evocación provocadora en una sociedad pluralista. Sal Terrae, Santander, 2007. 271 páginas. Traducción de José Manuel Lozano Gotor. Comentario realizado por Juan Antonio Irazabal.
Ningún mito o doctrina puede ya devolver a la humanidad la inocencia perdida. Desde entonces, Dios o es un tema que concierne directamente a la humanidad entera o no interesa en absoluto (K. Rahner).
El corazón de la fe cristiana —«padeció bajo el poder de Poncio Pilato»— nos remite a la Historia, al recuerdo de una historia en la que Jesús de Nazaret compartió la suerte de muchos «crucificados». Los cristianos hemos olvidado con frecuencia esta dimensión, al mismo tiempo histórica y universal, de nuestra experiencia y de nuestra fe. Uno de los más trágicos y recientes olvidos fue el que resume un nombre: Auschwitz.

Para el autor, alemán, ya no es posible hacer teología sin recordar este trágico nombre: «En Auschwitz —dice— murió el cristianismo», un cristianismo convertido en teología abstracta y que prestaba más atención a la noción de pecado que al sufrimiento de los hombres. Porque la memoria del Gólgota de Jerusalén y de los otros gólgotas (sobre todo los más recientes) es constitutiva de la fe cristiana. Desde los tiempos bíblicos, la memoria es el «órganon» (facultad esencial) para conocer y vivir la religión, la relación con Dios. La facultad que nos permitirá conocer el conjunto de la realidad y de la historia si se aplica de manera universal. Se pregunta el teólogo alemán si este recuerdo ha transformado nuestra manera de ser cristianos. La respuesta a esta pregunta es, por lo menos, muy problemática ante los cientos de millones de personas que cada año mueren de hambre bajo la masiva amnesia (olvido) de las sociedades que controlan la actual marcha de la historia.

lunes, 14 de mayo de 2018

Marcos Santos Gómez: La educación como búsqueda. Por Jesús Sanjosé del Campo

Santos Gómez, Marcos: La educación como búsqueda. Filosofía y pedagogía. Biblioteca Nueva, Madrid, 2008. 230 páginas. Comentario realizado por Jesús Sanjosé del Campo.

El mundo educativo se encuentra en la actualidad tan volcado en el problema del cómo educar —procedimientos— que ha olvidado no sólo el qué —contenidos—, sino sobre todo el por qué. De ahí que sea cada vez más importante dar pistas a los educadores, convertidos ahora en técnicos educativos preocupados sólo en mejorar su práctica, para que vuelvan a la fuente que da sentido a su trabajo. Y esta vuelta al por qué educar sólo es posible si se vuelve al método filosófico, es decir, a valorar los contenidos éticos de la educación.

Este es el trabajo que emprende en su libro Marcos Santos, tratando de poner en diálogo a algunos de los pedagogos críticos actuales más conocidos —Illich, Freire— con algunos de los filósofos críticos postilustrados que tratan de buscar un sentido a la vida. El libro, aunque no resulta fácil de leer —está plagado de reflexiones eruditas basadas en amplias citas— puede resultar de gran interés para quienes, hartos de teorías, tratan de recuperar el sentido ético de la labor educativa.

viernes, 11 de mayo de 2018

Terry Eagleton: Esperanza sin optimismo. Por Sergio Gadea

Eagleton, Terry: Esperanza sin optimismo. Taurus, Madrid, 2016. 248 páginas. Traducción de Belén Urrutia. Comentario realizado por Sergio Gadea.

El nuevo libro del crítico literario británico Terry Eagleton llega en un buen momento para todos los lectores que sueñan con otro mundo posible pero que no ven grandes cambios. Las preguntas que la obra intenta responder se las hace cualquiera que, a pesar de todo, mantiene su confianza en el futuro y no quiere caer en simplezas: ¿Cabe mantener una visión positiva del mundo, tan lleno de desigualdades e injusticias? ¿Qué sentido tiene pensar que en el futuro nos irá mejor cuando el pasado está lleno de episodios trágicos y vergonzosos? ¿Basta solo con una actitud confiada y optimista? ¿Se puede dar una base racional a la esperanza? 

Siendo un referente del pensamiento de izquierdas, la respuesta de Eagleton no cabe ser definida como trasnochada o como demasiado agorera: el optimismo no es lo mismo que la esperanza auténtica que, como intenta mostrar a lo largo del libro, debe estar basada en razones. Es más, el optimismo (en el fondo, ingenuo y extravagante) y la esperanza (racional y con ciertos tintes escatológicos) son irreconciliables. Desde el primer momento, el autor se inclina por la “esperanza desesperada” que puede sobrevivir a la catástrofe general. 

En el fondo de toda su concepción laten dos ideas que proceden de un materialismo histórico revisado: 1. La esperanza tiene sentido dentro de la historia porque esta es un devenir; 2. Tanto el éxito como el fracaso de cualquier proyecto, rebelión o intento de mejorar la situación de la humanidad no son sino contingentes a la propia historia. A pesar de que no tenga un carácter absoluto o ideal, es esta clase de esperanza la que haría falta para cualquier cambio radical.

jueves, 10 de mayo de 2018

Javier Barraca Mairal: Originalidad e identidad personal. Por Olga Belmonte García

Barraca Mairal, Javier: Originalidad e identidad personal. Claves antropológicas frente a la masificación. San Pablo, Madrid, 2017. 152 páginas. Comentario realizado por Olga Belmonte García (Profesora de Filosofía, Universidad Pontificia Comillas, Madrid).

El objetivo de Javier Barraca en el libro es analizar cuáles son las raíces de la identidad y de la originalidad personal. El carácter singular de cada persona le sitúa ante una tarea irrenunciable: ser ella misma a partir de la tradición en la que nace y de un modo auténtico, libre y responsable. Lograrlo engrandece a la persona y embellece el mundo. La identidad personal, en continua creación y crecimiento, se anuncia inicial y primordialmente en el rostro que, como bien señaló Levinas, expresa lo inexpresable: la irreductible singularidad de cada persona. Pero también la escritura (sobre todo en los diarios), el nombre propio o el habla se presentan aquí como formas de comunicar la propia identidad. El lenguaje es el puente que nos permite relacionarnos con los otros, que también contribuyen a configurar nuestra identidad a través de la identidad comunitaria. La pertenencia a un grupo no es la única fuente de la propia identidad, pero sí es crucial para su constitución. A pesar de que podamos indagar en las fuentes de la identidad propia y ajena, ésta se mantendrá siempre misteriosa, entendiendo el Misterio como lo hizo G. Marcel: no como un problema que se puede abarcar desde fuera, sino como una pregunta en la que estamos embarcados (desde dentro).

martes, 8 de mayo de 2018

Abraham Rubín Álvarez: Vivir el acontecimiento. Por Fernando Pérez-Borbujo Álvarez

Rubín Álvarez, Abraham: Vivir el acontecimiento. Aproximaciones desde el pensamiento contemporáneo. USC, Santiago de Compostela, 2016. 339 páginas. Comentario realizado por Fernando Pérez-Borbujo Álvarez (Profesor Titular de Filosofía, Universidad Pompeu Fabra de Barcelona).

Nos encontramos ante una excelente síntesis (clara, rigurosa y pedagógica) de uno de los veneros más ricos del pensamiento contemporáneo occidental: la ontología de la diferencia y sus ramificaciones ético-políticas. El presente libro es el fruto de una lenta, rica y cuidada reflexión de su autor, a lo largo de una década, sobre el intento de la filosofía contemporánea por cancelar el pensamiento de la identidad.

Si la filosofía de la identidad forjó la idea de “sustancia” para definir al sujeto; ahora, en la filosofía de la diferencia, la palabra clave será “acontecimiento” (Ereignis). Dicho “acontecimiento” nada tiene que ver con el mero acontecer fáctico. Este marca un viraje, un kairós, que forja una época determinando las condiciones de lo que puede acontecer. El “acontecimiento” se constituirá en el nuevo elemento trascendental fáctico de la filosofía, el nuevo dios que determinará con su irrupción el curso de la historia y de los seres. Resulta evidente que el “acontecimiento” es heredero de una gran tradición religioso-metafísica, de una historia de la revelación secularizada, de un revival de cierto pensamiento gnóstico religioso (ya veremos que en clave cristiana o judía). Por este motivo, el presente libro podría leerse, en la línea de Taylor y de otros pensadores contemporáneos, como una teoría holística de la secularización.

lunes, 7 de mayo de 2018

Equipo Educativo Salesians Sant Jordi-PES Girona: Educar la espiritualidad. Por Santiago Casanova Miralles

Equipo Educativo Salesians Sant Jordi-PES Girona: Educar la espiritualidad. Cuerpo, emociones, transcendencia. CCS, Madrid, 2017. 188 páginas. Comentario realizado por Santiago Casanova Miralles.


No estamos ante un ensayo sobre la espiritualidad ni sobre la educación, ni siquiera sobre la educación de la espiritualidad. No son letras escritas para ayudar al lector a reflexionar sobre la necesidad de integrar al cuerpo, a las emociones, a lo que se cuece dentro de la persona, en el proceso educativo. Aunque ciertamente todo eso se pone en juego en este regalo que nos hace el Equipo Educativo Salesians Sant Jordi. Digo regalo porque ciertamente lo es: poner al servicio de los demás la experiencia propia tras años de reflexión, ajustes, pruebas y caminos recorridos hacia adelante y hacia atrás. Es un libro propicio para todo educador, ya sea docente, catequista, padre o madre, porque deja muy claro desde el comienzo que su objetivo no es “dar recetas” pero sí poner delante del lector experiencias ya contrastadas con las que trabajar con niños y jóvenes para procurar que afronten sus vidas con mayor trascendencia, serenidad y hondura.

La introducción es breve pero en ella se recogen las ideas fundamentales, los pilares sobre los que se sustentan los distintos materiales desarrollados posteriormente en los diferentes bloques. Posteriormente vienen los objetivos, una explicación de la metodología de las sesiones y una propuesta de evaluación. Y todo esto da paso a diez bloques de materiales estructurados por las edades de los niños a los que van dirigidos, desde 1º de Primaria hasta 4º de Secundaria. Como toda oferta de materiales, y como bien se deja claro en el libro, es una propuesta que debe ser estudiada y adaptada a la realidad que cada uno tenemos entre manos. Creo que la propuesta lo facilita, ya que la manera de organizar las sesiones permite con facilidad coger ideas, rescatar dinámicas, reforzar más unos puntos que otros, etc. Es una propuesta rica en posibilidades y sencilla en cuanto a su puesta en marcha. Se agradece mucho que así sea. 

Por último, me gustaría apuntar que muchas de las dinámicas y de las propuestas ofrecidas en este libro pueden servir también de base y trabajo para equipos de trabajo, comunidades y otros grupos de adultos. Los adultos, que siempre consideramos que son los niños los que deben trabajarlo todo, estamos también muy necesitados en nuestros entornos de este tipo de momentos. Sin duda, la educación de nuestra interioridad revertirá en los niños que están a nuestro cargo.

sábado, 28 de abril de 2018

José-Román Flecha Andrés: El camino del amor. Por Lucía Muñoz Moro

Flecha Andrés, José-Román: El camino del amor. Del noviazgo al amor esperanzado. CCS, Madrid, 2017. 98 páginas. Comentario realizado por Lucía Muñoz Moro.

Amoris Laetitia (AL), la alegría del amor, es la exhortación apostólica del Papa Francisco sobre el amor y la familia, que recoge muchas de las reflexiones de los Sínodos de 2014 y 2015 sobre la familia, además de muchas aportaciones personales suyas. Con ella, el Papa ha querido orientar la reflexión y la pastoral familiar, para estimular y ayudar a las familias en su entrega y en sus dificultades cotidianas. José-Román Flecha, autor de El camino del amor, reflexiona en este pequeño libro sobre los dos capítulos principales de la exhortación dedicados al amor, aportando más detalles y ejemplos que nos ayuden a comprender y disfrutar más de las palabras del Papa. 

El amor no es fácil como no lo es la amistad. Cuesta descubrir a un buen amigo y cuesta mucho mantenerlo a lo largo del tiempo. En AL podemos encontrar muchas pistas que nos pueden ayudar en las distintas etapas del amor en pareja. El autor nos conduce sabiamente por el recorrido de las mismas: el amor en el noviazgo, en el matrimonio y en tiempos de crisis. Y finaliza con un capítulo muy inspirador, que debería estar en todas esas etapas: el amor esperanzado. A veces confundimos amor con romanticismo, con un sentimiento frágil y volátil, casi incontrolable, como sostiene el autor. Gran parte del amor son sentimientos, pero es sobre todo, “un compromiso que puede sostener el peso de toda una vida”.

jueves, 26 de abril de 2018

Rafael Lazcano: Lutero. Por Pedro Zamora

Lazcano, Rafael: Lutero. Una vida delante de Dios. San Pablo, Madrid, 2017. 272 páginas. Comentario realizado por Pedro Zamora.

El autor califica esta obra de «vita brevis de Lutero» (p. 15), pues está pensada como introducción a Lutero con vistas al V Centenario de la Reforma Protestante (1517-2017). De ahí que huya del tecnicismo tanto histórico como teológico. 

La disposición de la obra se ciñe a la vida de Lutero, de modo que el índice de sus 38 capítulos (con una extensión media de seis a siete páginas) sirve de tabla cronológica de sus actividades y de su teología, y los encabezamientos de cada capítulo entrelazan aquéllas con ésta. Los capítulos 15 a 31 se dedican a los años de su vida teológicamente más convulso pero también más significativo (de 1517 a 1525) por definir tanto las bases teológicas como asentar las estructuras de las futuras iglesias evangélicas. Este tratamiento diacrónico, más la práctica ausencia de juicios de valor, otorga al conjunto de la obra un carácter de objetividad factual. Lutero es presentado según la comprensión que él tenía de sí mismo como doctor en Teología al servicio de la verdad de la Iglesia (cf. p. 112), poniéndose de manifiesto que no siempre fue entendido correctamente, como en el caso de la propia bula Exsurge Domine de León X (cf. p.158). Es en el capítulo 36 donde el autor nos ofrece una evaluación sobre el legado de Lutero, que proyecta a futuro en el capítulo 37 dedicado a las nuevas perspectivas ecuménicas.

miércoles, 25 de abril de 2018

Rosa María Belda Moreno: Mujeres. Por José María Vaca Nieto

Belda Moreno, Rosa María: Mujeres. Gritos de sed, semillas de esperanza. PPC, Madrid, 2009, 151 páginas. Comentario realizado por José María Vaca Nieto.

El libro arranca desde una pregunta hecha en sus primeras páginas: ¿es necesario hablar de género?, y parece que la contestación es que sí, pues en páginas sucesivas se establece la diferencia entre género, como construcción cultural, y sexo, como realidad biológica; se habla de los derechos humanos, de la desigualdad, de la relación entre género y pobreza o de la marginación en función del género, entre otros temas… 

En definitiva, una mirada a la realidad social desde la perspectiva de género. A la vista de esta realidad, la parte segunda del libro consiste en hacer una serie de propuestas sobre determinados temas concretos —justicia, sanidad—, un análisis sobre el feminismo y una propuesta en la que se coloca a la mujer como eje de la humanización que se pretende construir.

jueves, 19 de abril de 2018

Rafael Díaz-Salazar et alter: Religión y laicismo hoy. Por Jesús Sanjosé del Campo

Díaz-Salazar, Rafael; González, Teodoro; Mate, Reyes; Mayorga, Juan; y Ollero, Andrés: Religión y laicismo hoy. En torno a Teresa de Ávila. Anthropos, Madrid, 2010. 141 páginas. Comentario realizado por Jesús Sanjosé del Campo.

Con el subtítulo de En torno a Teresa de Ávila, la Cátedra Santo Tomás publica este librito en el que figuran cinco colaboraciones diferentes firmadas por cinco autores distintos. 

La primera, obra de un historiador, consiste en un breve recorrido por la historia reciente de España desde la perspectiva Iglesia-Estado e incluye el análisis de situaciones tan variopintas como la desamortización o el nacionalcatolicismo. 

La segunda, obra de un jurista, presenta la conquista del estado laico en la Constitución de 1978, abundando en las intenciones de cooperación que quedaron plasmadas en la Carta Magna. 

La tercera, a cargo de un sociólogo, recorre el significado social del término laicismo a través del análisis de diferentes modelos. 

La cuarta, a cargo de un filósofo, retrata los problemas que se siguen en las relaciones Iglesia-Estado de las diferentes maneras de entender el laicismo. 

La quinta, obra de un dramaturgo, pone delante del lector la figura controvertida en su tiempo de Teresa de Jesús, mujer de muchos acentos en un momento importante de la historia de España.

miércoles, 18 de abril de 2018

Battista Borsato: Creer hace bien. Por José Ignacio Vitón

Borsato, Battista: Creer hace bien. Pasos para abrir caminos y dibujar horizontes. EDE, Madrid 2017, 184 páginas. Traducción de M. M. Leonetti. Comentario realizado por José Ignacio Vitón.

Nuestro pasado siglo XX ha estado repleto de descubrimientos en todos los ámbitos de la ciencia. El siglo XXI ha heredado un progreso espectacular desde el punto de vista técnico y es lugar común plantear visiones futuristas llenas de optimismo. Sin embargo, no es menos cierto que también es un siglo nostálgico y probablemente esto vaya en aumento en los próximos años. Tomado prestado a Kierkegaard, una de sus afortunadas expresiones: “La vida se vive hacia delante pero se comprende hacia atrás”, tendríamos que reconocer que para comprender la existencia tenemos nostalgia de Dios. En la segunda parte del siglo XX la reflexión teológica dio a luz magníficas síntesis cristológicas. Dios estaba en el horizonte y se trataba de dar cuenta de ese nudo gordiano entre el Jesús humano y divino, plenamente hombre y plenamente Hijo de Dios. Lo mejor de una Cristología descendente y de una Cristología ascendente se dieron la mano. Con el tiempo fue Dios el que se fue diluyendo y ya la cultura no le reconocía como obvio y mucho menos como esencial para la autocomprensión del hombre y del mundo. La Cristología dejó de ocupar el primer plano y Dios mismo se hizo problema. Cada vez más gente parecía en Occidente cómodamente instalada en la inmanencia. La transcendencia se abría paso a través de una amalgama de espiritualidades que se ofrecían como sustitutivos de la teología y en definitiva de la religión.
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